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19 febrero, 2008

XTOLOC

Al hacer una revisión minuciosa de la cotidianeidad, la ciudad en la que influyo adquiere una condición de patrimonio degradado, no en ambiente o escaparates a la grisácea medianía sino en su más pura y ecléctica forma de sobrevivencia. Una expuesta capacidad para soportar la soledad se vuelve mi única publicidad y así, locos, expertos testarudos, absurdos y pomposos hombres de leyes rodean una sombra absorta ante la figura que le manipula. Mi silueta es esquelética, con un rostro pintado a la mitad de blanco y la otra de negro, apoyandose en un bastón de madera, con ornamentos e incrustaciones de diminutas obsidianas y amatistas, un colguijo de heno y espinas pende de mi garganta y las curiosas mortajas son desprendidas como costras de llagas de la piel de los mirones, de los virtuosos. A la voz de:
"La descomposición de lo abstracto que a veces soy"...
...todos, todos sin excepción miran mi rostro y esperan regrese la mirada con aires de seriedad.
Mis metodos son autóctonos, mi maestra fué la experimentación subversiva.
Las manos palmean, los murmullos escapan y el pañuelo extendido en el suelo permanece vacío.

18 febrero, 2008

El Delirio de la Soledad

Las patas del insecto corren sobre una bolsa de papel tirada en el suelo, no lo miro, lo escucho, causó mi despertar. Al asomarme hacia el ha cesado el ruido y ya no está, me levanto y busco bajo la cama, entre la sábana, en las cortinas, abro el closet y nada, levanto la bolsa y la arrugo y la piso pensando que el insecto aún está dentro de ella, voy hasta el baño y la arrojo al inodoro. Me quedo viendo como da vueltas y desaparece.
Es domingo, son las 9:46 de la mañana, decido salir de la cama y salgo al pasillo, bajo las escaleras que me llevan hasta un espejo en la planta baja de la casa cerca de la entrada, noto que estoy delgado, que mi rostro ha cambiado ya unas diez veces y que los ojos se me hunden más cada vez, me arrepiento de haberme cortado el cabello hace un par de dias, lo hice por una entrevista para un empleo al que ni me llamaron, solo me hubiera embarrado de gel para disimularlo, total, ya que!
El periódico ya está en la mesa, la luz que entra por la ventana hace parecer que son las 3 o 4 de la tarde, voy al refrigerador, lo abro solo para darme cuenta que desde hace dias está casi vacío, solo hay una lechuga, una barra de mantequilla, un tazón con salsa en descomposición, limones secos y ese olor a viejo en el congelador, solo saco un bote de leche y voy por un vaso a la cocina. Hojeo el periódico para encontrarme con lo de siempre.
Ya el reloj da las 6:49 de la tarde, ya se fué la luz tres veces, o fueron cuatro? ya alimenté al perro y descombré esta casa, ya me llegaron las ganas de salir corriendo y luego caminar y llegar muy lejos, más lejos esta vez pero no lo hice, ya se que voy a regresar en un dia o dos, ya intenté leer un libro viejo. No me quiero bañar así que apago el boiler que lleva dos horas encendido, ya son las 11 de la noche, ya me aburrió la radio, subo a mi recámara.
Al empezar a conciliar el sueño escucho un ruido, algo caminando en el suelo, pero sé que lo buscaré y encontraré nada, así que solo puedo cerrar los ojos.

Una vez monstruos salieron de mi cuello

la sangre se volvió fango donde intentaba ahogarlos

algunos son demasiado vulnerables y frágiles

al resto

jamás podré asesinarlos.